
La lectura es un habito fundamental en la actual sociedad del conocimiento. Esto se evidencia en la cantidad de material impreso que se publica a diario, además de toda la información escrita que hay en la red, y podríamos decir que es un método por excelencia de obtener conocimientos, de entrar en contacto con las antiguas culturas y los pensamientos de los grandes personajes, personas o genios en el presente y en el pasado, de entretenerse con relatos y poesía que cultivan las facultades del alma y exponen situaciones de la vida del hombre, en fin, de comunicación.
La manera en que se lee es por lo tanto es un hecho de importancia para todos y algo sobre lo que poco se reflexiona. Autores como María Cristina Solis, plantean la interacción que existe entre el enunciador de un mensaje, el enunciatario que lo recibe y las voces que utiliza el enunciador para apoyar su mensaje o discurso, es decir los autores y hechos que este cita. Todo enunciador tiene una intencionalidad en su discurso ya sea persuadir, proponer, criticar, convencer, entretener, etc. que se basa en la critica, burla, aceptación, afirmación, apropiación, de lo referido en el pasado por personas que se han comunicado respecto a un tema, y que al comunicarse predice el tipo de publico o grupo de receptores de su mensaje y la manera en que aquellos responderan, buscando plantear un debate o que simplemente lo acepten, porque muestra su juicio y una parte de sí en su discurso.
En consecuencia el lector debe tener todo esto en cuenta, con el objetivo de que su lectura decodifique toda la actividad enunciativa del escritor y su comprensión del mensaje sea correcta, para que partiendo de esta, critique efectivamente los puntos débiles y las tesis con las que no este de acuerdo. Este podría realizar un mapa mental de lo que el autor trataba de decir, de las fuentes citadas, el contexto socio-cultural de aquel y como afecta a la postura que tomo en el texto y en el planteamiento de sus afirmaciones, además de las impresiones y pensamientos que surgieron en su mente al leer.
Esto hace parte de la compresión, puesto que la lectura es un arte que se puede perfeccionar, llegando a niveles de concentración y comprensión altos, siendo esto referido por W. J. Mayo en la introduccion a su libro*, porque estas dos capacidades pueden potenciarse por medio de las técnicas de lectura rápida. Sin embargo, no solo es leer rápidamente y comprender, sino criticar lo que se lee y a partir de esto crear nuevo conocimiento, o por lo menos aprender a comunicar con palabras propias lo leído, que evidenciara un aprendizaje y asimilación en el acto de conocer a través de la lectura.
La lectura potenciadora es la que nos permite mejorar cada vez en la concentración con que se lee, en la perfecta comprensión del mensaje, de la intención del autor, de los medios que se vale para afirmar y comunicar ese mensaje, en la crítica de todo texto o mensaje que se nos presente porque no es aconcejable no opinar o no reflexionar acerca de estos, que se filtran en nuestra mente y afectan el modo de pensar y el carácter. Tambien en la expresión de lo leído de manera personal y el fortalecimiento de la creatividad del pensamiento como herramienta para ingeniar soluciones, ideas y planteamientos que construyan un conocimiento nuevo, en un arte de leer comunicativo y polifónico.
De este modo los médicos estaremos mas preparados para una asimilación de actuales conocimientos como base de investigaciones futuras, que encuentren solución a los problemas en la salud de la humanidad.
*W. J. Mayo, cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente.


